Ninguna sirve para diagnosticar, y no lo digo por fórmula. Aquí no vas a encontrar «diez señales de que tu hijo puede tener TDAH», que es justo lo que más se descarga y lo que más daño hace: dos tercios de lo que circula por redes describiendo síntomas está describiendo experiencia humana normal.
Lo que hacen estas hojas es recoger información. Cuándo pasa, con qué frecuencia, qué había antes. Interpretar eso es trabajo de consulta, y hace falta bastante más que una semana de anotaciones.
Por eso son útiles aunque nunca vengas a verme: sirven igual para llevárselas a otro profesional, al colegio o a tu médico de cabecera. Y si un día pides cita, media sesión de reconstruir cosas de memoria ya está hecha.